“En Costas Extrañas”, Tim Powers

En Costas Extrañas es un libro inusual. Así, sin más. Porque después de haberlo leído y comentado no sé muy bien si ha valido la pena leerlo y, por tanto, recomendar su lectura; si hay que condenarlo al ostracismo y demonizarlo; o no pasa nada si la experiencia queda en los estantes del olvido y que se dedique a ir cogiendo polvo. Y esto pasa porque la sensación general después de su lectura es que fue “un quiero y no puedo”, que apuntaba maneras pero que también trajo decepciones, pero al mismo tiempo nos encontramos por momentos enfrascados dentro de una aventura apabullante.

Quizás todo esto se deba a los contrastes extremos entre sus virtudes y sus defectos. A saber:

Por un lado tenemos una contextualización histórica exquisita, perfectamente encajada en la edad de oro de la piratería en el caribe (a caballo entre los s. XVII y XVIII) no sólo respetando, sino valiéndose de los grandes personajes y acontecimientos de dicha época: Barbanegra, Woodes Rogers, Stede Bonnet, Anne Bonny, el asalto a Charleston, la república pirata de Nueva Providencia… y así un sinfín de detalles que hacen las delicias de los mejor historiados.

Siglo XVIII, piratas, los mares del sur, magia caribeña... ¿Alguién da más?
Siglo XVIII, piratas, los mares del sur, magia caribeña… ¿Alguién da más?

Por otra parte, su mayor defecto es un ritmo inconsistente y que nos lleva a trompicones por la narración. A veces los capítulos parecen inconexos, sobre todo en los saltos entre libros, y con ciertos vacíos argumentales (¿cómo se hacen tan amigos Shandy y Davies?) que, a pesar de no restar inteligibilidad a la historia, descolocan al lector y restan mucha calidad a la lectura. No lo sabemos a ciencia cierta, porque todos nos leímos esta obra en castellano, pero sospechamos que la traducción tiene bastante que decir al respecto puesto que en general es una novela de culto en el mundo de la narrativa fantástica anglosajona.

Contiene un imaginario excelente, principalmente en todo lo referente al mundo de la magia vudú y los zombis (pero zombis de los de verdad, no de esos modernos que se estilan ahora, que te cogen un virus a la primera de cambios y sólo piensan en comer). Zombis, vudú, resurrección –por distintos métodos, hoygan–, traspaso intercorporal de almas, cabezas de perro GPS, magia masculina y femenina, antimagia, la fuente de la eterna juventud… Vamos, aventura y fantasía en estado puro.

Ya no quedan zombis de verdad, de los morenos en vez esos todos blancuchos...
Ya no quedan zombis de los de antes, de los morenos en vez esos todos blancuchos…

Y sin embargo hay algunos momentos en los que el autor se pasa de rosca con la fantasía. Porque una cosa es mezclar piratería y vudú, pero que suceda una batalla mágica con personajes volando por los aires (literal, no figurado) y lanzándose rayos de energía al más puro estilo Dragon Ball es pasarse de la raya.

También se dan algunos momentos épicos durante la narración que son los que ayudan a salvar el libro de la quema. A destacar la visita a la fuente de la eterna juventud viajando a través de una selva viviente, los distintos abordajes y persecuciones en alta mar, la narración donde descubrimos los orígenes de Leo Friend o la conversación en la playa donde el gobernador Sawney le explica a Jack Shandy como defenderse de los ataques mágicos.

Luego resulta que los personajes, en general, no terminan de estar muy bien definidos, en particular los secundarios. Parece como si les faltara algo de gancho, a pesar de que la mayoría presentan buenas aptitudes para ser personajes recordados. Pero algunos secundarios que tienen cierto papel clave están muy poco desarrollados y da la sensación de que están ahí para poder seguir con la narración.

Quizá lo que nos llevó a leer esta novela fueron sus referencias. Que las películas de Piratas del Caribe y los videojuegos de Monkey Island estén directamente inspirados por esta novela y la idea de fusionar vudú y piratería, fue un argumento que algunos de nosotros no pudimos rechazar. A pesar de ello, la novela no ha cumplido las expectativas generadas, pero tampoco se le pueden quitar méritos a las numerosas e importantes virtudes que posee.

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Si hay un libro que remotamente se parezca a los juegos de Monkey Island, es este. Leeréis a Guybrush Threepwood y a LeChuck encarnados en Jack Shandy y Barbanegra.

Así pues, sólo puedo decir que lo dejo en vuestras manos. Si pasáis a mejor vida sin haber leído En Costas Extrañas no os van a condenar por ello. Pero si la frase “¡Hola! Me llamo Guybrush Threepwood, ¡y quiero ser un pirata!” os lleva una sonrisa a la boca, no dudéis en probar esta aventura. Un abrazo pirata!


 

Título: On Stranger Tides

Autor: Tim Powers

Publicación: Estados Unidos, 1987


 

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0 = Açò era precís?????/ 1 = Si no ho llegiu, no passa res/ 2 = Fue bonito mientras duró/ 3 = Açò té molla!!/ 4 = Me lo quitan de las manos

3 thoughts on ““En Costas Extrañas”, Tim Powers

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