«El juego de Ender», Orson Scott Card

Aprovechando el estreno de su adaptación fílmica el pasado viernes, qué mejor momento para recordar -o para descubrir, que nunca es tarde si la dicha es, como en este caso, realmente buena- este gran clásico de la ciencia ficción. Escrito por Orson Scott Card a mediados de los 80, aunque ya había sido publicado como novela corta en el 77ganó el premio Nebula en 1985 y el premio Hugo al año siguiente (galardones éstos los más prestigiosos en el mundo de la sci-fi), así que con esta carta de presentación ya os podéis ir haciendo una idea de que a pesar de su título esta novela no es un simple juego.

Nada más comenzar a leer conoceremos a Ender, «el tercer hijo de una pareja en un mundo que ha limitado estrictamente a dos el número de descendientes«, como reza la contraportada del libro. Eh, un momento, ¿el protagonista es un niño? No nos estarás vendiendo un cuentecillo a lo Narnia o un Harry Potter espacial… No, y si seguís leyendo pronto descubriréis el porqué. Andrew «Ender» Wiggin es muy especial, el hecho de ser el tercero ya le convierte en único, y el motivo de que le dejaran nacer es que de él se esperan grandes cosas. Asustadizo e incapaz en apariencia, conjuga en su persona lo mejor de su violento hermano Peter y de su dulce hermana Valentine, y desde luego su actitud e inteligencia no se corresponden con un chico de su edad -no mintáis, todos nos quedamos con las ganas de pegarle esa brutal paliza al abusón de clase cuando teníamos 6 años-. Y así, casi sin darnos cuenta, Ender conecta con nosotros de tal forma que ya no podemos dejar de acompañar a este despierto chaval con el que nos sentimos tan identificados, y que además vive en una sociedad oprimida por la constante amenaza de los insectores, unos alienígenas que atacaron la Tierra 50 años atrás. En aquella ocasión fueron repelidos por Mazer Rackham, el héroe que salvó a la humanidad, pero ahora la amenaza vuelve a estar latente y Ender deberá asumir ese rol. Su preparación en la estación espacial donde se encuentra la Escuela de Batalla será esencial tanto en su evolución como en el propio devenir de la raza humana, y con sorpresas de las buenas por el camino.

Si sois habituales del mundillo de la ciencia ficción, este contexto sin duda os resultará familiar y es que El juego de Ender ha sido influenciado y a su vez influencia de lo mejor del género. Card nos presenta un universo detallado, definido y cercano, donde la tecnología futurista está presente en todos sus pasajes (las descripciones de las instalaciones militares o de cómo se desarrollan los entrenamientos de los cadetes son espectacularmente precisas y a la vez amenas), pero que destaca por sus personajes y sobre todo por su protagonista. Esa es, en mi opinión, la virtud que hace tan grande esta historia, la evolución de Ender, el crucial desarrollo de su moralidad (tema recurrente de la novela) y su relación con las personas que va a ir conociendo. Desde el coronel Graff, encargado de reclutarlo y velar por él, hasta los compañeros con los que compartirá gran parte de su entrenamiento, todos tienen una importancia decisiva en la construcción de los acontecimientos, son coherentes a lo largo de todo el periplo, y te hacen odiarlos o amarlos a través de los ojos de este peculiar «elegido», ciertamente más creíble y menos tramposo que algún otro que yo me sé.

Todo este introspectivo crecimiento del personaje principal provoca sin duda una gran inmersión, producto también de una trama ingeniosa e intrigante, una ambientación sublime y una escritura ágil, muy descriptiva y nada superflua que hace que el autor nos lleve en cada momento a donde quiere. No en vano, además del resto de su obra literaria, en gran parte perteneciente al universo creado en El juego de Ender, el señor Card se encargó de los diálogos de las luchas de insultos en el grandioso The Secret of Monkey Island.

Como confiesa el propio Ender en una carta a su querida hermana “cuando conozco a mi enemigo lo suficientemente bien como para derrotarle, le quiero. Y entonces, cuando le quiero, le destruyo.» ¿Es ético querer convertir a un niño en un destructor de mundos sin escrúpulos? ¿Ante situaciones desesperadas medidas desesperadas? El eterno dilema, reflejado aquí a varios niveles -desde lo personal hasta lo universal- será al que nos enfrentaremos constantemente si decidimos dejarnos arropar por esta sorprendente e imprescindible epopeya galáctica.


Título: El juego de Ender

Autor: Orson Scott Card

Publicación: Estados Unidos, 1985


 

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