“Dispara, yo ya estoy muerto”, Julia Navarro

En mi tónica habitual de aprovechar el tiempo del descanso veraniego para atacar a aquellos libros que durante el resto del año se me hacen inabordables por su prolija extensión, he optado por leer este libro. El libro se desarrolla siguiendo una estructura ya utilizada por la autora en su anterior libro “Dime quien soy”, libro que ya me leí con deleite durante mis viajes de fin de semana por las planicies holandesas montado en esos magníficos y puntuales trenes amarillos.

La estructura del libro se basa en la reconstrucción del pasado mediante las memorias orales de los distintos personajes. En la anterior novela, teníamos un personaje principal que iba reconstruyendo la historia de una persona a través de la recopilación de testimonios que le llevaban a distintos lugares en busca de aquellas personas que le pudieran ir completando las partes faltantes del puzle. En este caso, se trata de la reconstrucción de las circunstancias que desembocaron en la actual situación de conflicto entre los israelís y los palestinos. En este caso, el pasado se reconstruye a través de dos únicos personajes (Ezequiel Zucker, israelí hijo de un ruso-judío huido de la persecución sufrida por el imperio zarista, y Marian Miller, una trabajadora “pro-palestina” de una ONG) que cuentan una misma realidad compartida por dos familias (una palestina y otra judía) hermanadas por lazos profundos de amistad hasta la creación del nuevo estado de Israel en 1948. El relato se va alternando entre ambos personajes observándose las distintas interpretaciones de una misma realidad por parte de cada bando.

Bajo mi punto de vista, los personajes están muy bien trabajados y la descripción de la sociedad, de las circunstancias que envuelven la toma de decisiones, de la transmisión de los sentimientos de pertenencia, de la irracionalidad humana,… me parece de una maestría excepcional que te hacen entender y posicionarte en ambas posturas. Sin embargo, tengo un PERO. Bajo mi punto de vista, la autora introduce con calzador y con una extensión excesiva el relato de la II Guerra Mundial sufrida por miembros de la familia Zucker que no aporta nada a la historia central (el distanciamiento poco a poco de la familia judía de la palestina). Esta parte podría ser otro libro por su extensión, y si se eliminara no modificaría un ápice la línea argumental del libro. En cambio, echo en falta una mayor descripción de la parte de la historia que va desde 1948 hasta nuestros días.

Quisiera destacar el final, por sorprendente e “inesperado” (usted, lector que ha leído el libro comprende las comillas), en la misma tónica del libro precedente.

En conclusión, un libro histórico que cuenta amenamente y de un modo objetivo, bajo mi punto de vista, las circunstancias y decisiones que nos han llevado a la situación bélica actual. Un libro que leí con fruición y que les recomiendo.


Título: Dispara, yo ya estoy muerto

Autor: Julia Navarro

Publicación: España, 2013


 

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