“El umbral de la eternidad”, Ken Follet

Finalmente después de estar un año en la estantería desafiándonos, este pasado verano nos lanzamos a su lectura absorbente. Y es que un libro como el presente o lo coges con tiempo por delante o no se hace viable su lectura, pues sus casi 1150 páginas se convierten en un Tourmalet inalcanzable si se aborda con prisas, pudiéndote reventar a mitad ascensión si uno no mide sus fuerzas.

Este libro cierra la trilogía The Century, la cual se desarrolla a lo largo de tres tomos narrando los avatares de diferentes familias de distintas nacionalidades a lo largo del Siglo XX.

La defensa de estos tipos de libros, los “Best Sellers”, ya la hicimos en la reseña del libro precedente de la trilogía, en los tres primeros párrafos, que les invitamos a leer al igual que toda la reseña en su totalidad para conocer en qué momento del siglo nos quedamos.

Este último tomo es, desde mi punto de vista, menos belicista, y pienso que no lo es, no porque en este último tercio de siglo hayamos aprendido de los errores del pasado sino porque pienso que las nacionalidades de las familias escogidas para relatar el siglo en esta época están un poco alejadas de algunas de las zonas candentes y conflictivas de la época (las dictaduras de Latinoamérica, la división de Korea, por no hablar del continente africano, ese gran desconocido).

Así pues, las familias que nos habían guiado en los libros precedentes las tenemos repartidas por Reino Unido, Estados Unidos, URSS y Alemania. En este libro se narra la Guerra Fría entre los Estados Unidos y la URSS pero para mí, sin ninguna duda el libro habla de represión: en toda la URSS, controlados desde Moscú mientras fue posible financiar las políticas represivas de las distintas regiones comunistas; en Berlín Este con el control férreo de la STASI y la opresión de vivir encarcelados en tu propio territorio; o en los Estados Unidos con la lucha por los Derechos Humanos y la igualdad de la comunidad afroamericana. En todos los casos, los descendientes de las distintas familias han ido escalando posiciones por lo cual, nos encontramos con personajes que están en primera línea (en la toma de decisiones de la Casa Blanca, en la toma de decisiones del Kremlin, o encabezando propuestas en el Parlamento Británico).

Pero además, me parece que tiene una gran relevancia la cultura de este último tercio de siglo en el libro. Sobre todo materializada por la música, que hace de hilo conductor y de plasmación de una sociedad: la libertad sexual, las drogas, el reconocimiento social del artista, la defensa de principios fundamentales,…, aunque también se pone el foco en el teatro, el cine, la televisión,… En esta tarea tiene gran importancia el grupo de música de Dave Williams y Wally Franck que permite confrontar las distintas realidades de los lugares donde viven y actúan.

Para terminar, enfatizar lo bien trabajados que están todos los personajes con sus luces y sombras, sus noblezas y vilezas, sus contradicciones,… y como crecen de una forma completamente coherente a lo largo de todo el relato. Y por descontado, las situaciones, las atmósferas o las diferentes realidades que no se quedan atrás.

Ahora que ya está toda la trilogía, les sugiero, les invito, les incito, les propongo,… nuevamente, que se sumerjan en el siglo pasado de la mano de Ken Follet, empezando desde el principio, con “La caída de los gigantes”, y que acompañen a las familias protagonistas en el duro trance de vivir en un siglo convulso, como seguramente lo han sido todos.


 Título: El umbral de la eternidad

Autor: Ken Follet

Publicación: 2014


 

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